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Circulación sanguínea: Hemodinámica

El flujo sanguíneo se define como el volumen de sangre (ml) que atraviesa una superficie transversal del vaso por unidad de tiempo.

Esté determinado por dos factores:

-          Gradiente de presión: cuanta mayor sea la diferencia entre P1 y P2, con más fuerza se empujará la sangre, lo que no quiere decir que si tenemos alta la presión sanguínea tengamos más flujo, ya que lo importante es la diferencia de presiones.

hemodinámica

 

 

 

 

-          Resistencia que ofrece el vaso: en este caso, como estamos hablando del sistema circulatorio, se llama también resistencia vascular. Es el impedimento que ofrece el vaso al avance de la sangre.  Cuanta mayor sea la resistencia (cuanto más nos opongamos a ese avance), menos flujo tenemos.

Para medir el flujo se emplea el flujómetro, generalmente el electromagnético y el ultrasónico Doppler, tratando de que sean lo menos agresivos posible (en ninguno de los dos casos perforamos el vaso sanguíneo).

-          Flujómetro electromagnético: una corriente que atraviesa un campo magnético modifica ese campo magnético (a nivel físico). Si ponemos un vaso sanguíneo entre los dos polos de un imán, colocamos un electrodo a cada lado, y los conectamos a algo que mida la corriente eléctrica, el flujo que atraviese ese vaso va a modificar esa corriente.

Este aparato está calibrado de manera que en función de cuánto se modifique esa corriente, tendremos un flujo u otro.

-          Flujómetro ultrasónico Doppler: es similar al anterior. Consiste en bombardear un vaso sanguíneo con ultrasonidos, de manera que esa onda sonora va a rebotar y al volver va a entrar en contacto con un receptor de ultrasonidos. La mayoría de éstos, rebotan en los eritrocitos.

Cuando un objeto se aleja sufre el efecto Doppler, disminuyendo la frecuencia. Cuanto mayor flujo haya, más rápido se alejan los eritrocitos y mayor efecto Doppler tendremos. Así, registrando la frecuencia podemos medir el flujo.

Además del flujo, podemos medir la diferencia de presión. Para ello se emplean el esfingomanómetro y el catéter.

-          Esfingomanómetro: es un método no agresivo, ya que no necesitamos perforar la piel, pero poco sensible, pues apenas aprecia las variaciones de presión rápidas. Por lo tanto, se emplea para medir la presión estacionaria.

-          Catéter: se emplea para medir variaciones de presión rápidas. Este método es más agresivo, ya que se introduce en el vaso sanguíneo en el que se quiere medir la presión. El catéter posee una lámina metálica, que subirá más o menos en función de la presión sanguínea. Si la presión es alta, esta lámina subirá un más. Por el contrario, si es baja, la lámina no subirá tanto. En función de lo que suba o baje la laminilla de metal tendremos más o menos presión.

Además del flujo y la diferencia de presión, también podemos medir la resistencia, pero ésta no se puede medir directamente.

Para ello, tenemos que medir los otros dos parámetros y aplicar la siguiente fórmula:

Ley de Ohm: Ley de Ohm

F= flujo

AP= diferencia de presiones entre la entrada y la salida del vaso

R=resistencia

Si desarrollamos esta fórmula, obtenemos la llamada Ley de Poiseuille:

Ley de Poiseuille

 

F=flujo

AP=diferencia de presiones entre la entrada y la salida del vaso

r= radio de vaso

 =Viscosidad de la sangre

L=longitud del vaso

Según esta ley, el flujo depende de la diferencia de presión, del radio del vaso, de la viscosidad y de la longitud del vaso. Lo más importante de esta ley es que el radio está elevado a la cuarta potencia, lo que significa que cuanto más pequeño sea el radio, menor flujo tendremos, ya que al ser el vaso muy pequeño, prácticamente todas las láminas van a estar tocando las paredes y va a haber mucha resistencia, por lo que el flujo va a ser más bajo. Cuanto mayor sea el vaso, más separada de las paredes va a ir la sangre y más rápido va a ir. Por tanto, el tamaño determina el flujo.

Venas y arterias
 

 

 

Como resultado de la combinación de las leyes de Ohm y de Poiseuille, obtenemos la siguiente fórmula de la resistencia:

 fórmula de la resistencia

Modificando el radio se puede regular la resistencia, de forma que podemos controlar la presión y el flujo, algo fundamental en las arterias y arteriolas, cuyas principales funciones son las siguientes:

  • Disminuir la presión: el corazón bombea sangre con mucha fuerza para llegar a todas las partes del cuerpo, ejerciendo una presión muy fuerte. Si dejamos que la sangre llegue con esa presión a los capilares, estos no aguantarán esa presión, ya que son muy finos (compuestos básicamente por el endotelio y la lámina basal) para facilitar el intercambio de sustancias y gases. Por lo tanto, hay que disminuir esa presión. Esa función la realizan principalmente las arteriolas, y lo hacen según las ecuaciones explicadas anteriormente. Como hemos dicho, modificando el radio se puede regular la resistencia, de forma que podemos controlar la presión. Si disminuimos la resistencia, para mantener el flujo, disminuye la presión. Nuestro aparato circulatorio está diseñado para que la resistencia disminuya, de manera que la presión global también lo haga. Como vemos en el dibujo, las arterias se bifurcan en arteriolas. De esa manera, el flujo se reparte por todas ellas. En consecuencia, aumenta el radio al aumentar las láminas de las secciones de todas las arteriolas.
  • Controlar el flujo: como la cantidad de sangre y oxígeno en el cuerpo es limitada, el organismo tiene la capacidad de mandar más sangre a los órganos que más demanda de oxígeno tienen. Lo mismo ocurre cuando hacemos deporte (necesitamos disipar la sangre a zonas periféricas) o cuando necesitamos calor (el cuerpo evita que la sangre se dirija hacia la periferia). Debido a la capacidad de las arteriolas de contraerse y dilatarse, éstas pueden modificar su radio. Que la resistencia, y en definitiva el flujo, dependan de la cuarta potencia del radio, hace que pequeñas variaciones en el radio de la arteriola provoquen variaciones de flujo muy grandes, por lo que con un pequeña adaptación del radio se modifica el flujo ampliamente.

¿Cómo afectan la resistencia y las presiones a los distintos circuitos del cuerpo?

Se pueden distinguir dos tipos de circuito:

-          Circuitos en serie (arterias, arteriolas, capilares…): en ellos, la resistencia total es la suma de las resistencias. Si contraemos una arteriola para impedir el flujo, aumentamos la resistencia y contraemos la siguiente arteriola, la siguiente, y así sucesivamente, la resistencia total será la suma de todas las resistencias. Podemos ir aumentando las resistencias a medida que vamos llegando al capilar sin necesidad de poner una resistencia en un punto concreto, ya que éstas se van sumando.

-          Circuitos en paralelo (circulaciones cerebral, renal, muscular, coronaria…): la conductancia total (1/R) es la suma de las conductancias. En estos circuitos, la sangre sale del corazón y vuelve al corazón, sin tener que pasar por todos los órganos obligatoriamente. Para ir a determinados órganos, parte de este flujo se desvía (por ejemplo, al hígado), y luego vuelve a las venas (a diferencia de los circuitos en serie, en los que sólo hay una opción, en los paralelos la sangre puede “elegir” si va por un camino u otro). En los circuitos paralelos, como hemos dicho, se suma la inversa de la resistencia. Esto es así porque la sangre puede ir por varios caminos. Si aumentamos mucho la resistencia en uno de ellos, pasará más sangre por el otro, por lo que no podemos sumar las resistencias, si no las inversas. De esta forma, si eliminamos una de las alternativas, la inversa de la resistencia total disminuye porque la resistencia total aumenta. Dicho de otra forma, si nosotros extirpamos por ejemplo una pierna, un riñón o un órgano que ofrece un circuito paralelo, estamos aumentando la resistencia periférica total, estamos “quitando” a la sangre alternativas para pasar por otro lado.

ESPECIALIZACIONES DE LA SUPERFICIE CELULAR

MICROVELLOSIDADES

microvellosidades celulares

Son prolongaciones citoplasmáticas bastante estrechas cuya estructura interna está compuesta por filamentos de actina. Éstos se disponen haces paralelos  (en una disposición perpendicular a la membrana plasmática), entre los que encontramos dos proteínas: la villina y la fibrina, cuyo fin es mantener la misma distancia entre todos ellos.

Los puntos de anclaje a la membrana plasmática se llevan a cabo gracias a la miosina I (relacionada con la motilidad) y a la calmodulina (relacionada con el metabolismo del calcio)

Además, en la base encontramos una red de filamentos de espectrina, que se conectan con los filamentos de actina. La intersección entre ambos tipos de filamentos hace que las microvellosidades sean estructuras muy rígidas y estables.

Las microvellosidades aumentan la superficie de contacto entre la célula y el exterior. Un ejemplo claro lo vemos en el intestino, donde es necesaria la máxima superficie para captar la máxima cantidad de nutrientes. Esto se consigue haciendo una gran cantidad de pliegues.

Algunos llaman “borde en cepillo” al conjunto de microvellosidades, debido a su rigidez.

Cabe decir que los macrófagos también tienen microvellosidades, que sintetizan en función de sus necesidades fisiológicas. Así pues, son estructuras lábiles.

 

 

INVAGINACIÓN

Aumenta la superficie de contacto de la célula con el exterior, al igual que las microvellosidades, aunque de forma diferente.

La membrana se invagina hacia el interior de citoplasma gracias a los filamentos el citoesqueleto. La red de filamentos de espectrina también se encuentra en esta estructura por debajo de la membrana.

Este tipo de invaginaciones se suele dar con bastante frecuencia a nivel del riñón (donde se cicla la sangre, para poder formar la orina, aumentando la zona de contacto entre la célula del riñón y los capilares sanguíneos).

 GLICOCÁLIX O GLUCOCÁLIZ

Es un conjunto de oligosacáridos unidos a lípidos y proteínas de la membrana y se encuentra localizarlo siempre en la porción externa de la membrana plasmática.

Desempeña un papel muy importante, a pesar de representar únicamente un 5%:

  • Participa en procesos de reconocimiento celular: permite identificar a cada tipo de célula, dado que cada una tiene una composición de monosacáridos característica (glucosa, manosa, galactosa…). Así pues, el glucocáliz es como el carnet de identidad de cada célula.
  • Filtro: de moléculas
  • Protege la superficie celular
  • Evita interacciones celulares
  • Modifica la carga eléctrica de la superficie celular
  • Actividad enzimática: muchas veces se mezclan enzimas entre el glucocálix

citosol

 

 

 

 

Ejemplo: los leucocitos

Los leucocitos tienen en el glucocálix: fucosa, N-acetilglucosamina, galactosa y ácido siálico (con carga negativa). Dicha composición es característica, lo que permite el reconocimiento de los leucocitos por parte de otras células.

Las paredes de los capilares pueden reconocer cuando llegan los leucocitos gracias a las selectinas. Las selectinas son proteínas integrales de membrana que tienen la capacidad de reconocer a otras células gracias a la secuencia de glúcidos del glucocálix. La selectina tiene gran parte de su molécula fuera de la célula y al final tiene una parte de su molécula que identifica a los monosacáridos: dominio lectina. 

 

Leucocito - glóbulo blanco

 

 

 

A continuación, vamos a ver cómo responde nuestro organismo ante la infección de un tejido:

  1. Señalización celular: el tejido infectado y dañado lo primero que hace es sintetizar toxinasàlas citoquinas. Éstas se dirigen a los capilares próximos para que expresen selectina
  2. Reconocimiento celular de los leucocitos gracias a la selectina, que reconoce su secuencia de monosacáridos.
  3. Adhesión celular: el leucocito se une a la membrana endotelial gracias a dos proteínas integrales: las integrinas y las proteínas ICAM.(se unen fuertemente para captar al leucocito y que no se vaya)
  4. Diapédesis: el leucocito atraviesa el capilar, se dirige al tejido infectado y fagocita bacterias.

 ESTEREOCILIOS

Se localizan en el oído interno. Son prolongaciones citoplasmáticas estrechas que se disponen de mayor a menor tamaño (como los tubos de un órgano) y que se estrechan en la base. Presentan filamentos de actina interconectados en su interior, que se cruzan en la base del estereocilio, algo fundamental para el movimiento de los estereocilios (hacia delante y hacia detrás)

Tienen en sus membranas canales iónicos, unidos mediante filamentos de unión. Cuando llega una onda al oído interno, la membrana basilar se levanta, de modo que para no chocar con la membrana superior (tectorial), los estereocilios que estaban perpendiculares se ven obligados a inclinarse. De este modo, un filamento tira y abre canales iónicos, produciéndose la entrada de iones que modifican el potencial de membrana, controlándose así la liberación de un neurotransmisor en el extremo basal de la célula, donde se establece sinapsis con una terminación nerviosa. De este modo, se transforman las vibraciones en un impulso eléctrico, y éste en un impulso nervioso que llega al cerebro.

(Los estereocilios no se pueden confundir con las microvellosidades prolongaciones largas y paralelas, pero sus filamentos se disponen en paralelo hasta llegar al citoplasma.)

 

haz estereocilio

estereocilio membrana basilar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MATRIZ EXTRACELULAR: lámina basal

Los tejidos no están formados sólo por células. Una buena parte de su volumen lo constituye el espacio extracelular, el cual está ocupado por la matriz extracelular. Está compuesta por polisacáridos y proteínas muy diversos, secretados y ensamblados localmente formando una compleja red que se encuentra en íntima asociación con la superficie de la célula que la produce.

Estudiaremos la lámina basal, que es un tipo de matriz extracelular especializada que se encuentra en las superficies y conductos epiteliales. Se sintetiza fundamentalmente por las células que se apoyan en ella. Aunque su composición varía en función de los tejidos y de la región en que se encuentren, la mayoría contienen:

-Proteoglucanos: proteínas + HC. Destaca el perlecano, constituido por un importante glucosaminoglucano: el heparán sulfato, y una serie de proteínas. El perlecano posee gran cantidad de cargas negativas,  por lo que atrae a iones positivos (como el sodio) y en consecuencia, al agua (por presión osmótica). De este modo, el perlecano se hincha y desarrolla un importante papel.

+  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +

-  -   -    -  -  -  -  -  -  -  -  -  -  -    -   -  -   –                   Agua

+ + + + +     +   +   +  +  +  +  +  +  +  +  +

-Proteínas fibrosas:

            +Proteínas estructurales, dentro de las cuales destacan las fibras de colágena (o colágenas) tipo IV, que forman una red extracelular flexible, plana y multilaminar. Por tanto, sirven de soporte estructural de los tejidos.

            +Proteínas adhesivas, cuya función es unir los distintos componentes de la matriz extracelular. Destacan la laminina y el nidógeno o entactina (son glucoproteínas)

 

Funciones

-Soporte estructural de los tejidos

-Barrera selectiva: actúa como filtro, frenando el paso de ciertas moléculas. Por ejemplo, en el glomérulo renal (en el riñón), la lámina basal selecciona las moléculas que pueden pasar y las que no. Además, en el desarrollo embrionario actúa como barrera selectiva para la migración de las células.

-Diferenciación celular (separación de los tejidos)

-Regeneración de tejidos dañados: por ejemplo, en una lesión nervio-músculo, el proceso de regeneración empieza a partir de la membrana basal

 MIELINA

Los axones de muchas neuronas de vertebrados están aislados por una vaina de mielina, que incrementa la velocidad a la que el axón transmite el potencial de acción. La vaina de mielina es fabricada por unas células auxiliares especiales: células gliales. En función del tipo de sistema nervioso, estas células gliales se llaman de un modo u otro:

-SNC: las células gliales encargadas de sintetizar la mielina que rodea al axón se denominan oligodendrocitos.

-SNP: en este caso, son las células de Schwan.

Estas células gliales enrollan su membrana plasmática capa tras capa envolviendo al axón en una espiral compacta, asilando al axón de manera que se pierda muy poca corriente eléctrica.

Hay determinadas zonas a lo largo del axón donde no hay mielina, que se suelen repetir a igual distancia; son los llamados nódulos de Ranvier. Allí se localizan los canales de sodio, que se encarga de modificar la permeabilidad y, por tanto, de permitir la transmisión del impulso nervioso. Así pues, el impulso nervioso va de nódulo en nódulo “dando saltos” hasta llegar a las ramificaciones: la despolarización de la membrana en un nódulo se propaga de forma inmediata al siguiente nódulo

Puede darse el caso de que la mielina no se forme correctamente: esclerosis múltiple. Es una enfermedad en la que se destruyen las vainas de mielina de algunas regiones del SNC; en los lugares en que se produce la desmielinización, la propagación del impulso es mucho más lenta, lo cual a menudo tiene consecuencias neurológicas devastadoras: degeneración del nervio y del músculo…

 

capas de mielina

 

 

 

 

 

 

 

 

CONTACTOS FOCALES

Unen las células a la matriz extracelular en vez de hacerlo a otras células. Las proteínas transmembrana que intervienen en esta unión célula-matriz son integrinas, que actúan como puntos de anclaje intracelular de los filamentos de actina.

Los dominios extracelulares de las integrinas se unen a un componente proteico de la matriz extracelular, mientras que sus dominios intracelulares se unen indirectamente a los haces de actina a través de proteínas de anclaje como talina, α-actinina, y vinculina.

De este modo, la membrana se asocia al citoesqueleto (a través de las fibras de estrés, que son haces de actina) y a la matriz extracelular en los contactos focales. Así, la célula puede responder a los cambios que se puedan dar en el medio externo gracias a este tipo de unión.