Quemaduras químicas y eléctricas. Lesiones producidas por la radiactividad

El incremento o la disminución de la temperatura de los tejidos orgánicos muy por encima o por debajo de la estrecha banda de la tolerancia vital produce lesiones que pueden ser calificadas como de origen térmico. En el primer supuesto, se trata de una adición excesiva de calor en un área hística concreta que provoca una lesión denominada quemadura. En el segundo supuesto, tras la sustracción excesiva de calor durante un período de tiempo prolongado, se origina una congelación.

De modo genérico se denominan quemaduras las lesiones producidas por la acción directa del calor, lesivo a partir de los 45ºC, y que afectan preferentemente a los planos anatómicos superficiales, alcanzando, a veces, los tejidos subcutáneos.

De acuerdo con las características del agente portador de energía térmica, así como del lugar donde se produce esta energía, fuera de los tejidos o en su seno, se pueden distinguir las siguientes variedades de quemaduras:

  1. Quemaduras térmicas. La energía térmica se produce fuera de los tejidos orgánicos y las lesiones hísticas se originan al entrar en contacto directo o indirecto el foco portador de la energía térmica con la superficie cutánea.

 

  1. Quemaduras eléctricas. Están provocadas, en gran parte, por el calor originado durante el paso de una corriente eléctrica a través de los tejidos. Suelen asociarse con lesiones internas ocultas.

 

  1. Quemaduras químicas. Están ocasionadas por reacciones químicas que originan calor (exotérmicas) en el interior de los tejidos orgánicos. Las lesiones hísticas de estas quemaduras se denominan causticaciones.

 

  1. Quemaduras por fricción. Se deben al calor generado por la fuerte y lenta compresión ejercidas sobre las partes blandas por el neumático de un automóvil en un accidente de tráfico o bien en un accidente laboral.

 

  1. Quemaduras eléctricas.

 

La energía eléctrica puede provocar graves alteraciones, al aplicarse, en determinadas circunstancias, sobre el organismo humano. Estas pueden clasificarse en dos apartados:

 

  1. Trastornos fisiopatológicos agudos. Pueden englobarse dentro de la expresión shock eléctrico, muchas veces transitorios y reversibles (muerte aparente, en la que se conjuga la pérdida de la conciencia con el paro respiratorio) y otros definitivos (muerte real debida a paro cardiorrespiratorio).

 

  1. Lesiones hísticas definitivas. Afectan únicamente a la piel, la entrada y la salida de la corriente, o bien se asocian con lesiones destructivas ocultas en tejidos anatómicamente más profundos.

Las quemaduras eléctricas pueden tener un origen natural, atmosférico, industrial o terapéutico. Pueden producirse en tres circunstancias diferentes:

 

  1. Las lesiones provocadas por el paso de la corriente eléctrica a través del cuerpo de la víctima (lesiones por conducción). El cuerpo de la víctima sirve accidentalmente como conductor de electrones, desde un punto de entrada a un punto de salida. Las lesiones corresponden al patrón de lesiones musculares profundas asociadas a quemaduras cutáneas, situadas en los puntos de entrada y de salida. Representan un 15% de las quemaduras eléctricas.

 

  1. Quemaduras producidas por una corriente eléctrica. Se trata de una corriente, habitualmente de alta tensión, que salta a través del aire desde la superficie de un conductor a la superficie un área cutánea o mucosa del cuerpo de la víctima, formando un arco eléctrico.

 

El arco eléctrico puede saltar de nuevo, ahora entre dos áreas cutáneas de la víctima. Este mecanismo es responsable de casi el 75% de las quemaduras eléctricas y no provoca lesiones profundas, por lo que deben ser tratadas como quemaduras térmicas.

 

La quemadura del labio y la de las comisuras, típicas en el niño que muerde un cable conductor de electricidad, se consideran originadas por un mecanismo de arco eléctrico, cuyo salto es facilitado por la saliva.

 

  1. Quemaduras cutáneas. Causadas por llamas encendidas en la ropa de la víctima por un simultáneo accidente eléctrico.

 

 

1.1.   Factores.

 

  1. Tensión o voltaje. Se define como la diferencia de potencial entre dos puntos. Se diferencian:

Quemaduras eléctricas de baja tensión (entre 500 y 1000 voltios): la mayoría se producen como accidentes caseros, con predominio de los niños como víctimas.

 

Corrientes de alto voltaje (son superiores a 1000 voltios): estos accidentes ocurren habitualmente fuera del ambiente doméstico, relacionados con actividades laborales o recreativas.

 

  1. Resistencia. Mide en ohmios la dificultad que la corriente eléctrica encuentra a s paso a través de los diferentes tejidos orgánicos. La piel y los huesos son dos de los tejidos que más resistencia ofrecen al paso de la corriente eléctrica.

 

  1. Intensidad. Se define como el flujo de corriente en relación al tiempo. Según la ley de Joule: J = I2 x R x T.

 

J = calor generado por el efecto Joule.

I = corriente en amperios.

R = resistencia en ohmios.

T = tiempo en segundos.

 

  1. Tiempo de contacto. Cuanto mayor sea el tiempo de contacto mayor será la gravedad de las lesiones.

 

  1. Recorrido de la corriente:

Es imprevisible.

Se produce una descarga a tierra.

 

  1. Tipo de corriente:

Corriente continua: corriente de alto voltaje en el ámbito industrial.

Corriente alterna: corriente de bajo voltaje en el ámbito doméstico.

 

  1. Contacto:

Contacto unipolar.

Cortocircuito: consiste en el establecimiento de un contacto entre dos conductores.

Arco voltaico:

No se establece contacto físico con la corriente.

Se trata de corriente de alta tensión.

 

 

 

1.2.   Manifestaciones clínicas.

 

  1. Lesiones cutáneas:

Lesiones específicas: están producidas por llamas o por flash eléctrico.

Lesiones inespecíficas:

La puerta de entrada puede ser única o múltiple. Se producen quemaduras de tercer grado.

La puerta de salida puede ser única o múltiple. Se producen lesiones ulceradas o deprimidas.

 

  1. Necrosis muscular:

Se producen lesiones internas y externas.

Las manifestaciones clínicas son similares al síndrome de aplastamiento.

Aparece un síndrome compartimental que puede cursar con isquemia.

Puede producir gangrena muscular.

 

  1. Lesión cardiaca.
  2. Lesión pulmonar.
  3. Daños renales.
  4. Lesiones hematológicas.

 

 

  1. Quemaduras químicas.

 

2.1.   Producidas por ácidos.

 

Están producidas por ácidos fuertes que producen la precipitación de proteínas.

Afectan a zonas amplias, pero presentan escasa profundidad.

Presencia de escaras duras y adheridas.

El color varía en función del ácido.

Las lesiones son dolorosas.

Los vapores desprendidos pueden producir lesiones pulmonares y oculares.

No se absorben por lo que no producen complicaciones sistémicas.

 

2.2.   Producidas por bases.

 

Están producidas por bases fuertes.

Las lesiones son profundas.

Presencia de múltiples escaras.

Las lesiones son más dolorosas que en las quemaduras producidas por ácidos.

Se pueden producir lesiones oculares.

Se absorben por lo que producen complicaciones sistémicas.

 

2.3.   Producidas por energía radiante.

 

Pueden estar producidas por rayos solares o por rayos ultravioletas.

Pueden producir alteraciones cromosómicas directas o inducidas.

Producen lesiones cutáneas: radiodermitis o radionecrosis.

 

 

  1. Producidas por frío.

 

Se localizan en las zonas distales del organismo.

La temperatura de congelación varía dependiendo de la zona anatómica:

  1. Pies: -0,5ºC.
  2. Partes blandas: -2ºC.
  3. Hueso: -4ºC.

 

La hipotermia consiste en la disminución de la temperatura corporal por debajo de los 35ºC. Se diferencian tres grados:

  1. Hipotermia leve.
  2. Hipotermia moderada.
  3. Hipotermia grave.